En sus comienzos no dejaba de ser un OTA mas. Pero tuvo el acierto de crear herramientas para abaratar los precios de los hoteles como es su tarifa no reembolsable, que hoy copian muchos hoteles en su propio motor de reservas. Pero que en un principio, y todavía hoy sigue pasando, consiguió tener mejores precios en su web que los propios establecimientos.
Booking en sus cominezos se presentaba como aliado de los hoteleros. Que las reservas fueran de pago directo suponía una gran cambio en las reglas de juego y el final de uno de los mayores abusos a los que los establecimientos estaban sometidos por parte de los TT.OO. y además todo esto por tan solo un 15% de comisión.
Pero las cosas en internet cambian rápidamente. Si bien esta OTA sigue manteniendo el pago directo pues obviamente supone también una clara ventaja para el cliente final, las comisiones las ha duplicado hasta llegar al 33%, si el hotel quiere aparecer destacado. Lo que hace poco era una relación de win-win entre hotel y OTA hoy empieza a decantarse claramente a favor del intermediario.
Sin lugar a dudas los puntos que expongo en los dos primeros párrafos son las claves de su éxito, pero no las únicas. Ofrecer la cantidad de comentarios fiables mas extensa de internet es la otra columna vertebral de su negocio. A diferencia de otros portales de comentarios, las opiniones que se muestran en booking tienen un garantía pero a su vez una talón de Aquiles.
Esta mañana nos envíaba un correo un cliente, es decir un hotel, que había desayunado con la opinión negativa de un huesped que no se correspondía con lo que realmente había pasado. Al ponerse en contacto con booking y expresarles su malestar por este comentario le contestan que dicha opinión cumple con las normas de publicación de la empresa y que no pueden hacer nada. Hasta aquí bien, pues no era la intención del hotelero que quitaran este comentario, lo que él quería era poderlo contestar, no dejarlo ahí colgado al público y que pareciera que al hotel le daba lo mismo.
Por razones obvias en booking no les interesa que el profesional establezca una relación directa con el cliente. Pero hasta que punto es esto justo, hasta que punto el cliente final puede dar valor a una red donde la gente cuelga sus comentarios sin que pueda existir una participación de la otra parte interesada.
La fuerza de booking es innegable. Pero internet es un mundo que cambia a pasos agigantados.¿ Creeis vosotros que esta forma de entender los comentarios junto con las comisiones un tanto abusivas que ya está cobrando puede afectarle negativamente en un futuro?.
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